Un platanero en el campo no es muy frecuente, pues no da frutos como la higuera, el nogal, el avellano, etc. Es más un árbol de sombra y de paseos de pueblos y ciudades. Pero en Milagro tenemos uno, majestuoso, al lado, eso sí, dd uRx huerta de campo que llamamos “la casa colorada” en el término de las Rozas y que seguramente los dueños de la huerta, cuando la construyeron, lo plantaron, hace ya muchos años o por el contrario, al estar el platanero allí, hicieron la huerta al lado. No lo sé, pero seguro que acierto. Yo siempre desde niño ya oía decir a la gente que tenía más de 100 años, pero nunca supe cuando lo plantaron. A lo mejor se sabe, pero yo, tampoco lo sé esto. Sé lo que medía hace 25 años, de circunferencia a un metro, más o menos, del suelo, porque me lo dijo el Jesús el Gatera, que lo midió y tenía 11,50 metros.
El plátano era y es una referencia en el pueblo, como son los pinos y como lo era el Olivo a la salida de Milagro, pasado el cementerio y que alguien cuando se arreglo la carretera no reparó en dejarlo en la zona donde siempre había estado. Menos mal que el Javier Jaso, al ver que lo quitaban e iban a tirarlo se lo llevó y lo replantó en su casa, donde aún hoy se puede ver.
Son y eran estos árboles, referencias del pueblo; solíamos decir de “muetes”: “vamos hasta el plátano”, “echamos una carrera hasta el olivo”, “vamos a los pinos a jugar a los indios”. Hoy ya no se juega a los indios, ni seguramente se echan carreras, si no son de motos, pero aún podemos ir hasta el plátano paseando y llegar hasta la orilla del río y aún nos quedan pinos, no se hasta cuando, espero que para siempre, pues son un legado de nuestros padres que tenemos que dejar a nuestros hijos y el olivo se puede ver en casa del Jaso, pero ya no es lo mismo, como tampoco lo es que ya no somos “muetes”.


