
Era 1.980, día como hoy. Me encontraba de vacaciones en Peñíscola, con la familia de mi mujer, incluida ella y desde una cabina de teléfono, llamaba a casa de mi hermana y mi madre me daba la noticia del nacimiento de Carlos, mi sobrino. Dos años después me casaría y siete más tarde me divorciaba. Ya ha llovido desde entonces y los avatares de la vida, hoy, me sitúan en Milagro, al igual que mi sobrino que se vino a trabajar al pueblo de sus padres que también es el mío. Vivimos juntos los dos un tiempo, el llevaba sus turnos de trabajo y coincidíamos poco, pero saber que estaba en casa era para mí una compañía. Luego se compró una casa y en cuanto la pudo habitar, se marchó a vivir con su novia y yo volví a quedarme solo. Tiene la edad apropiada para formar su propia familia y yo a veces me pregunto, si es, o no, bueno que el hombre esté solo. Dicen que hasta para comer se necesita compañía y estoy de acuerdo, pero………y……., montón de interrogantes y preguntas tontas a la hora de dar el paso que no conducen a nada, pero que bloquean y aunque sientas atracción por una mujer, creo que la siento, el miedo, a lo mejor al rechazo, o a no dar lo mejor de ti mismo, te paraliza y detiene. En fin que no me quiero poner triste que hoy es el cumpleaños de mi sobrino Carlos y que muchas felicidades de tu tío. La foto es de septiembre de 1.980. Mi hermana tiene la mano en la boca y parece que piensa "me lo va a aplastar con esas manazas". La verdad que las tengo grandes. Mi madre me decía que tenía los dedos que parecían morcillas.
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